domingo, 6 de agosto de 2023

JOSE RAMÓN HERREROS Y EL LEGADO DEL GRAN SENSEI YOSUKE YAMASHITA

 


 


Hay personas a las que respeto y admiro profundamente, personas que por sus acciones y sacrificios son dignos de elogio. Este es el caso de  José Ramón Herreros. Alumno del maestro  Yosuke Yamashita. Quien suscribe este artículo, también lo fue. Reconozco que el sensei fue el maestro que más me influyó y aprendí, a nivel de docencia. Me hizo sentir el kárate como ningún otro y eso que la lista ha sido extensa, sin embargo, al igual que otros alumnos, abandoné el dojo y seguí mi camino marcial. Este no fue el caso de José Ramón, desde que empezó a entrenar con él, fue su alumno fiel. Cuando por circunstancias inmobiliarias cerraron el Dojo del sensei Yamashita , él fue quien se encargó de buscar otro gimnasio donde siguiera dando clases, de llevarle al médico, de ayudarle en los “malos momentos”, inclusive, con grandes esfuerzos, montarle el Dojo Yosuke Yamashita para que dejara de dar clases en una franquicia de gimnasios… José Ramón no es una persona rica, pero no le importaba los sacrificios que tuviera que hacer por el bienestar del sensei. El día del funeral del maestro, aunque el intentaba estar en un segundo plano, toda la gente del mundillo marcial se dirigían a él.  En el réquiem tuve oportunidad de hablar y reencontrarme con muchos personajes de este arte y todos sin excepción, me hablaron de la dedicación y fidelidad de José  ¿Pero quién es José Ramón? Según lo relata él “Mi trayectoria a nivel marcial es parecida a la de muchos compañeros que llevan años entrenando artes marciales. He practicado Kenpo, Wushu, taekwondo, karate Shito Ryu. Hasta que encontré mi estilo o más bien, al maestro. En la actualidad soy 5 dan de Goyu Ryu y entrenador nacional. Simplemente me definiría como un alumno más del maestro.”



Son muchos los que son conscientes de cuál es su arte marcial, lo difícil es encontrar a ese  maestro que te guíe en él y le haga “crecer”. El caso de José Ramón Herreros no fue una excepción… “Sabía que el karate era mi camino pero no terminaba por encontrar al maestro, ni el estilo. Mi amigo Javier, compañero durante años en nuestra andadura marcial viajó a Okinawa y allí preguntó por algún maestro en España que entrenara el karate tradicional, es decir: Lo que ellos trabajaban en su Dojo y sin dudarlo le recomendaron en Okinawa a un maestro japonés (?), es decir: al maestro Yosuke Yamashita. Siguiendo sus recomendaciones fuimos a su Dojo.  Desde el primer momento hubo una química especial y una empatía difícil de describir. El maestro tenía un carácter especial, enseñaba a la antigua usanza de Japón, no eran las técnicas en si lo que le hacía diferente, sino la forma de enseñarlo, de trasmitirlo, sentía que aquello era el auténtico espíritu del karate, totalmente alejado de la competición y del deporte”.




En los tiempos actuales es difícil encontrar tanta dedicación hacia el maestro, esa entrega y gratitud a la persona que nos guía en el camino ¿Pero que significó el sensei para José Ramón Herreros? “Para mí ha sido una de las personas más importantes en mi vida. Ha sido mi maestro, mi mentor, mi guía marcial y a nivel personal: un segundo padre. Si querías discutir con el sensei lo hacía en 10 minutos, era un samurái del siglo XV viviendo en el XXI, se notaban sus genes samuráis, pero gracias a sus enseñanzas he “crecido” en todos los niveles e intento mantener vivo su legado y enseñanzas, entrenando y enseñando lo que aprendimos de él. En clase me limito a repetir lo mismas clases, sin cambios. Soy consciente que es imposible imitarlo, pero junto a un grupo de antiguos alumnos, intentamos trasmitir y entrenar su “karate” con la esperanza de alcanzar algún día su nivel, aunque eso será imposible; pero al menos, lo intentamos, para ello seguimos las directrices que nos marcó”




Cuando se habla de la diferencia del karate Goyu Ryu de Yamashita es inevitable preguntarse ¿Por qué es distinto? “Creo que las grandes diferencias entre las enseñanzas del maestro respeto a otros dojos era el énfasis que le ponía al trabajo de la respiración (tándem) y las pocas Katas que se practican en Goyu Ryu, decía que si para dominar un kata, se necesita toda una vida, para perfeccionar 80…. En la escuela tratamos de seguir la misma línea, trabajamos lo mismos katas una y otra vez en busca de la perfección. No se trata de conocer muchos katas, si no de trabajarlos correctamente y coordinarlos con la respiración. Los movimientos y el tándem deben ser solo uno. Todos los alumnos que conozco del sensei trabajamos esta misma línea pero cada uno le da un “toque” diferente o personal a sus enseñanzas. El centro incuestionablemente era él, actualmente no hay un líder o cabeza del estilo. También hay que tener en consideración que depende mucho de la época en la que se entrenó con él. El sensei como todo, fue evolucionando, no es lo mismo el karate que enseñaba en los 70 o 80 al  que se practicaba en los últimos años. Por ejemplo, en la última época trabajaba mucho el tándem, llego un día y dijo el kihon no sirve para nada, después de estar toda una vida entrenándolo. Se refería a que en una pelea o encuentro callejero, tal y como está la calle, no se podía uno preparar y ponerse en guardia, las técnicas tenían que ejecutarse desde el punto donde se estuviera. Trabajaba muy relajado y solo se concentraba en el última momento, trabajaba mucho hacía el Yu.”





En pleno siglo XXI hablar sobre el Ki o chi y su aplicación dentro de la práctica del karate puede resultar raro e incomprensible, máxime en una sociedad tan competitiva y materialista, donde todo se mide por los resultados que se obtienen en competición y los seguidores que se poseen en la red ¿Es posible su práctica y aplicación en karate, fuera de Japón? “Al margen de las clases del sensei, he ido a clases de Chi Kung. Todos hemos visto imágenes de personas haciendo proezas increíbles, Yo personalmente no me creo la mayoría de ellas,  pero lo que sí que sé es que cuando lo trabajo siento como un calor especial por todo el cuerpo, no sé si algún día llegare al nivel del sensei, desconozco que grado tenía en este aspecto, pero lo cierto es que a pesar de la edad y de las patologías que tenía, cuando entraba al tatami tenía un aura especial, eso que solo los grandes maestros poseen. No sé cómo explicarlo pero es algo que percibes.  



Llegados a este punto no es difícil plantearse: ¿tanto ha cambiado el karate como arte marcial?, ¿qué diferencia existe entre el karate tradicional y el deportivo? porque para cualquier neófito  en la práctica, sus técnicas son iguales para todos, ¿o no? “Recuerdo que el Sensei decía que el que fuera deporte olímpico era bueno de cara a la publicidad y promoción del karate, sin embargo estaba triste porque decía que se estaba perdiendo la esencia del mismo. Él trabajaba las técnicas buscando la eficacia en combate, todo aplicado  de cara a la defensa personal, no quería, ni enseñaba técnicas espectaculares, al margen de trabajar y poner mucho énfasis en la respiración (tándem), meditación, el trabajo de Ki, etc. El maestro decía que hay que saber diferenciar: a nivel de promoción y difusión es genial que el karate haya sido y pueda volver a ser olímpico. Pero tanto a nivel de katas como de kumite se le estaba dando un enfoque totalmente deportivo, donde solo prevalecen los éxitos en  competición. Para él existía otra faceta del karate, aquella que digamos no se ve, donde se trabaja hacia el interior, sin competir con nadie, solo contigo mismo. Ese es el combate más difícil ganar y es el karate que practicamos. Sé que en los tiempos que vivimos todo esto resulta incomprensible, pero es lo que hemos vivido y aprendido. Quizás todo ésto pueda resultar chocante, al maestro el dinero no le importaba, nunca le importó, ante todo y por encima de todo, estaba el estilo, lo demás, le era secundario, nunca persiguió la fama, ni el poder a nivel de organización u otros estamentos. A él solo le importaba perfeccionar su karate y enseñarlo en su Dojo. En clase de vez en cuando decía enfadado ¿Qué haces? porque alguien lo estaba haciendo mal o hacía otra cosa distinta al resto, le reñía y cuando alguien se encaraba con él, le decía: <<Si no interesa, de aquí a plaza Castilla hay muchos Dojos, por ironías del destino, hemos acabado en la Plaza Castilla. Hace tiempo dejamos el centro de Madrid”>>…”






El legendario dojo Yamashita ya no está en el centro de Madrid, se encuentra ubicado en el norte de la capital, sin embargo y a pesar de los cambios, su legado perdura.

                                              Texto: Pedro Conde.

              Fotos: Alejandro Gil de Val   (gildelvaldesign@gmail.com).   




















sábado, 5 de agosto de 2023

YOSUKE YAMASHITA, EL SAMURAI DEL KARATE.

                     YOSUKE YAMASHITA, EL SAMURAI DEL KARATE.

          El maestro Yamashita falleció el 1 de febrero de este año. El sensei fue uno de los pilares fundamentales en el desarrollo del karate en España. Por sus clases han pasado muchos de los grandes maestros de este arte. Yosuke Yamashita simplemente es parte del génesis de este arte marcial en  nuestro país, gracias a sus enseñanzas y la de otros pocos de aquella época, el karate es lo es hoy en día nuestro país, de hecho, el 30 de mayo del 2014, la federación española de karate, le otorgó el 10 dan, máxima distinción en este arte marcial. En los últimos años se acumulaban los reconocimientos por su labor, entre los cabe destacar en el año 2011, el emperador de Japón en una audiencia privada, el emperador de Japón le otorgó la medalla del Sol naciente.  Sirva este artículo como homenaje a su memoria.



 Yosuke Yamashita provenía de una familia de samuráis. De hecho, en Ohaka, se encuentran el bodaigy  (similar a un santuario) del célebre samurai Yamashita Yasazaemon Noriaki (XV); ancestro suyo. Lo único que ha mantenido del todo esta tradición familiar, es el código del bushido. Yamashita era un hombre de honor, sincero e íntegro que destacaba, más por sus acciones que por sus palabras. Era de esas personas que brillaban con luz propia en el tapiz y que luego pasaban desapercibidas en la calle. Nunca pedía nada a sus alumnos, que antes no realizara él. Predicando siempre con el ejemplo. En sus clases era quien tiraba de los alumnos, siendo famosas las sesiones de los sábados, especiales para los cintos negros. No conozco a nadie que haya tenido la oportunidad de conocerle y no sienta un  enorme respeto por él. De todos los maestros japoneses que han dado clases en España, y que he tenido la oportunidad de tratar, es el que más me ha impactado; hasta el punto que fui a entrevistarle hace más de treinta años, y decidí cambiar de estilo y de maestro. Sinceramente, a pesar de que ambos eran japoneses era imposible establecer comparaciones entre ellos. Tras más de un año de entrenamiento, abandoné definitivamente la práctica del Karate. No obstante, durante todos estos años ha permanecido inalterable el enorme respeto que siento por él y sus enseñanzas, considerándolas únicas en España (no en vano es el máximo exponente del estilo Goju ryu en Europa).




El maestro Yamashita nació  el 16 de febrero de 1941, en Tokio, en el seno de una familia adinerada. Su padre, Yasazaemon, fue profesor de biología marina del emperador de Japón,  Hiro Hito, además de ser maestro de Kendo (6 dan). Como no podía ser de otra manera, su primer contacto con las artes marciales fue con el Kendo, a la corta edad de ocho años, evidentemente bajo la tutela de su progenitor. A los  doce años decidió dejarlo y practicar Judo, el cual entrenó de forma apasionada durante tres años. El maestro, a pesar de saber manejar la katana, rehusaba hacerlo en público. "Sé que no es mi camino".  En un principio, se encontraba muy a gusto con el arte del maestro Kano. Hasta que: "Vi el Karate en la universidad, en aquel tiempo, conocía su existencia, pero no sabía lo que era realmente como arte marcial. Cuando tuve oportunidad de conocerlo, decidí practicarlo. Me sentí atraído por su fuerza, por su rapidez, por su mentalidad. En aquellos años casi todos los jóvenes se sentían atraídos por este arte marcial y yo no podía ser una excepción."



 

                                                      Link de la entrevista en español

Su padre se llevó un gran disgusto cuando le pidió permiso para poder practicarlo. De hecho, se lo prohibió, ya que era una deshonra para una familia de samuráis que lo entrenara: "Mi padre no quería que lo practicara porque mi vecino y compañero de universidad, lo entrenaba y había tenido varias peleas. En aquellos tiempos, el Karate tenía muy mala fama, parecía que era el arte marcial de los pandilleros y la gente de los barrios bajos. Por eso me lo prohibió, me decía que Judo o Boxeo sí, pero Karate, no."  Yosuke Yamashita empezó a entrenar bajo la tutela del maestro Yoshikiro Urakawa, alumno directo de Yamaguchi Gogen, el máximo exponente de la Goyu ryu. Aquello lo hizo en secreto,  sin el beneplácito de su progenitor; pero ¿A que obedecía tanta esta obstinación? ¿Qué tenía el Karate que no tuvieran las otras artes marciales? "Ante todo mentalidad, espíritu. En  1945, cuando terminó la segunda guerra mundial, todo Japón estaba destruido. Ciudades como Tokio, Osaka, Nagoya etc. estaban totalmente quemadas. No quedaba nada y apenas había nada que comer. Los jóvenes buscaban algo donde no quedaba nada. No existía el fútbol, ni el béisbol, ni posibilidad de entrenar ningún deporte. En nuestro interior algo nos decía que había que hacer algo para defenderse y desarrollarse. La vida era muy dura y las calles también. El Dojo era un reflejo de lo que había en las calles. Todos los días al finalizar la clase cuatro o cinco personas estaban sangrando, pero nadie abandonaba, era lo único que nos quedaba. Si se miran fotos de aquella época se puede apreciar que las miradas, la aptitud y las posturas son distintas."




Durante dos años lo pudo mantener en secreto, hasta que un día apareció con
un diente roto. Era imposible ocultar la evidencia: "En casa decía que practicaba Judo, en esos días, los entrenamientos de Judo también eran muy duros, pero no era comparable al del Karate, donde todos teníamos lesiones, unos en  las costillas, otros en la clavícula, yo tenía fisuras en varios dedos de la mano etc. Pero nadie abandonaba. Habíamos perdido la guerra, lo habíamos perdido todo. Tan solo nos quedaba el honor y la dignidad. El
faltar hubiera sido un acto de cobardía."

Aquella época era dura y la calle también, pero nada igualaba al espíritu del Karate: "Cuando se aprobaba el primer dan, el maestro decía: <<Muy bien, vamos a ver si realmente eres digno de llevar ese cinturón, acompáñame. >> En todas las calles había tres o cuatro jóvenes camorristas o aprendices de Yakuzas (mafia japonesa), que siempre andaban buscando pelea y que solían llevar cuchillos. Entonces el maestro decía: <<Echa de aquí a esos maleantes>>. Esto, hoy en día  puede parecer duro. Pero en aquellos tiempos el concepto del entrenamiento del Karate era solo de defensa personal y la calle, aunque parezca increíble, era más suave que el Dojo, al menos, los rivales, no tenían las manos endurecidas en el makiwara."




            Por esto y por otras muchas razones existía un gran respeto
hacía lo cinturones negros. "Se respetaba mucho la jerarquía de grados y no
por imposición, si no por méritos y aptitud. Por esta razón nunca hablabas
directamente con el maestro. Hubiera sido una falta de respeto hacia tus
superiores. Cuando tenías alguna duda o querías saber algo, te dirigías a
ellos y solo, si ellos te lo indicaban, al maestro."


Fueron años de largos y duros entrenamiento, cuando alcanzó un cierto nivel
era  frecuente que fuera a realizar kumite a otros gimnasios, casi siempre
del mismo estilo. En 1964 el maestro fue subcampeón en el torneo de la Goyu
Kay, pero aquello no se podía denominar competición, pues no existía ningún
tipo de reglamento. "Era una especie de combate sin reglas, donde no
existía ningún control en los golpes. Tanto las defensas, como los ataques, eran reales. -El maestro, bromeando, añade-: Así no existían dudas. El perdedor, terminaba sangrando o lesionado."




            Tras terminar sus estudios universitarios, una rama  de filosofía y letras, el maestro se dedica en "cuerpo y alma" a la Goyu ryu. Al poco tiempo, decide salir al mundo para dar a conocer su estilo. El primer país donde instala es en Dinamarca, más tarde, se trasladó a
Alemania.

En 1970 es invitado por el maestro Suzuki para  participar  en el
campeonato europeo "senior" de W.U.K.O. celebrado en Londres. En esta ciudad tomó una decisión que cambiaría su vida.  "Allí acudimos cuatro representantes de la Goyu Ryu. Los maestros Ogawa, Tokio Funashako, Gosen Yamaguchi, el segundo hijo de Yamaguchi Gogen y Yo, que en aquellos días daba clases en Dusseldorf. En esta ciudad era muy normal el estar a cinco o siete grados bajo cero. La ciudad estaba cubierta de nieve durante todo el invierno. Por el clima no se podía ser muy sociable. Me parecía que la gente era muy triste, seca. Es difícil de imaginar lo que influye el sol en el carácter de una persona. A lo largo de los meses de invierno, se sucedían las semanas sin que saliera el sol y casi todos los días nevaba. Por la tarde, enseguida se hacía de noche. Yo no me encontraba a gusto, algo fallaba. Pensaba que era como las plantas, que sin sol no podía vivir. Allí en Londres, coincidí con varios compatriotas. El maestro Ishimi, estaba hospedado en la habitación de al lado. Le pregunté que si en España había sol y me dijo que era el país del sol, me habló de la alegría de la gente, que no había apenas maestros de Karate y que no había ningún  representante de La Goyu Ryu. Animado por los maestros Funashako y Yamaguchi, decidí venir a conocerlo. El maestro Ishimi me facilito todo, hasta me había buscado un lugar donde dar clases, el gimnasio Samurai.
Llegué con una pequeña maleta para conocer esto y a la semana llame a
Dusseldorf para que me enviaran el resto de mis pertenencias, ni siquiera
fui a por ellas, había encontrado lo que buscaba."




El resto, querido lector, pertenece a la historia del Karate Español. En aquellos días, el secretario general de deportes, se puso en contacto con D. Fernando Franco de Saravía, maestro de Judo y Federativo. Este organizó el primer festival de artes marciales. En él participaron los maestros
coreanos de Taekwondo Choi, Shik, Kim, Cho, y los maestros japoneses de Karate Ishimi, Igarashi, Hiruma y Yamashita. Aquel fue el primer encuentro del maestro con sus majestades, los reyes eméritos, pero no el único. "Participé en varias exhibiciones para sus majestades, aparte de acudir a la Zarzuela como uno de los participantes de la delegación de Karate, como miembro de la comunidad japonesas, en las visitas del emperador de Japón etc. Recuerdo que su majestad era muy simpático, amable y afable, un hombre del pueblo. La reina también era muy simpática, solo hablaba inglés. Ella es una gran dama, más aristocrática. El Rey, en la primera visita del Emperador Aki Hito me saludó efusivamente y me dijo: 'Maestro, mi amigo, te presento al emperador de Japón'."


            Aparte de su majestad, muchas personas célebres y no tan celebres mostraban su interés por conocer el Karate. El maestro recuerda con agrado, su infatigable tarea de difundir y enseñar, en aquella época,  la Goyu ryu en España. ¿Tan importante era y es el estilo para él? ¿Qué le
diferencia de los otros? "En Karate, cada estilo realiza un énfasis especial en algo. La Goyu ryu realiza ese énfasis en la respiración y concentración, en que circule bien la energía. El aire es la fuerza de la vida, no se ve, pero sin él no podríamos vivir. Hay que aprender a aspirar y expirar correctamente para que el aire entre y salga correctamente del tándem, de aquí sale todas las fuerzas psíquicas y corporales del hombre."




Para potenciar la energía, todos los días el maestro realizaba los mudras, unos ejercicios respiratorios  ¿Pero que son  y cómo se realizan? "Los siete puntos vitales o mudras son unas  posiciones de los dedos de las manos que se deben ejecutar juntos con una pronunciación de ciertas palabras místicas para alcanzar el estado perfecto de meditación, es decir tu ser se unifica con el todo."
 
Estos ejercicios, nos explicaba el maestro en clase, no tenían nada que ver con el desarrollo de otros sentidos especiales como por ejemplo el tercer ojo. "Este se encuentra en medio de la frente, gracias a él se puede percibir  lo que va a hacer otra persona;  esto aplicado al Karate es sentir, ante de que te ataquen, el golpe que se va a ejecutar”.

             Todas aquellas explicaciones, daban lugar a que algunos tuviéramos ciertas dudas ¿Entonces que era el "Do"? -El maestro con una sonrisa displicente explicaba:- "Do es una forma de entender la vida, de saber comportarte bien con amigos y familia. De trabajar, de entrenar correctamente. Es decir es encontrar tu equilibrio físico y mental con el mundo que te rodea".

            Yosuke Yamashita  para  llevar todo esto a la práctica y tener despiertos los sentidos hacía todos los años, ayunos voluntarios. 

"De vez en cuando hay que hacerlo, a veces hasta lo pide el propio organismo. ¿Qué pasa en las fiestas o en los guateques donde se come y se bebe mucho? Al día siguiente o por la noche no te apetece comer, te sientes mal, necesitas limpiar tu cuerpo y tú solo te impones el comer menos o inclusive ayunar. El ayuno es imprescindible para mantener un equilibrio entre el cuerpo y la mente. Es una prueba de mentalidad, de resistencia, de limpieza y purificación tanto física como mental. Después de esto todos los sentidos funcionan mejor."




¿Tan importantes son? ¿Por qué hay que tenerlos despiertos?

"Si se compara a los animales salvajes con los hombres, ellos todavía tienen desarrollado la vista, el oído, el gusto, el instinto de la caza, de la lucha por la supervivencia etc. Pero si los coges y los metes en un zoológico y les facilitas la comida, después de un tiempo es otro animal. Está como aletargado, apenas se mueve, se vuelve vago, está todo el día durmiendo, se vuelve amable e inofensivo. Tiene atrofiados los sentidos.
Con los años deja de ser lo que era. Se vuelve cobarde y depende totalmente de hombre. Ha perdido su instinto, su fuerza, su agresividad, su capacidad
para luchar. Si se observa a un león o tigre de un zoológico, nada tiene que ver con uno de la selva. La gran diferencia entre los primeros con los segundos es  que estos últimos tiene despiertos sus sentidos naturales.




 El hombre al igual que las fieras debe de mantener despiertos sus
sentidos. Si el maestro no los tiene despiertos ¿Cómo lo va poder transmitir a los alumnos? Si no trabaja con el Hara, si no tiene aptitud, mentalidad ni
espíritu ¿Cómo van a encontrar el "Do"  los alumnos?"





Es posible en la sociedad en la que vivimos ¿Qué todo esto se mantenga?  ¿Qué perdure la mentalidad del pasado? ¿Qué queda del aquel espíritu y aptitud que existía en Japón?

"En aquella época todo era distinto, no sola la mentalidad, la aptitud, si no la vida era más dura, hoy en día se tiene de todo. Así es muy difícil desarrollar la aptitud o el espíritu del guerrero. Todo es más fácil. Cualquiera tiene coche, ordenador, móvil etc.  La vida resulta muy cómoda.
Los alumnos trabajan en oficinas o en otros oficios parecidos y no pueden acudir a sus trabajos lesionados o marcados. Saben que su familia depende de ellos y por eso, el entrenamiento de algunos, es muy flojo, pelean con miedo. No pueden permitirse el lujo de lesionarse y faltar a su trabajo. Algunos ya han entendido que todo depende de la mentalidad con la que se entrene. Si se pone un ladrillo para que lo rompa una persona no entrenada, lo más seguro, es que termine con la mano rota. Sin embargo, si su entrenamiento es adecuado, duro. Con el tiempo será capaz, no de romper un ladrillo, si no varios y no hacerse daño. Todo dependerá de las enseñanzas del maestro y la aptitud de los alumnos."

 

Estas enseñanzas y otras muchas perduran en las clases de su Dojo en Madrid, donde aún se respira ese espíritu del karate. José Manuel Herrero lucha por mantener vivo el legado del sensei. El maestro aunque no está presente físicamente, sigue estándolo al menos espiritualmente, el “aura” se mantiene.

                                                          Por

                                                     Pedro Conde

            Fotos Antonio Mora y de albún personal del GM. Yosuke Yamasita 



















lunes, 16 de mayo de 2022

25 aniversario de la FEKM

 


El 20 de marzo la federación española de Kingboxing y Thaiboxing  celebró su 25 aniversario en el C.O.E. en  una gala donde se entregaron diversos premios.  El evento comenzó con un pequeño discurso de su presidente Jesús Eguía, al que todos reconocen como el “gran motor” de dicho estamento. Gracias a su labor y al equipo que lo compone, el KickBoxing y ThaiBoxing están ocupando el reconocimiento y el puesto que merecen dentro de los deportes de contacto, no sólo a nivel nacional, también internacional, por ello, recibió de manos de Alejandro Blanco, presidente del C.O.E. una placa olímpica por su gestión.



La gala fue presentada por Ignacio Sánchez Usera  y Emilio Marquiegui, comentarista de boxeo y otros deportes en Marca, Gol, Dazn, Eurosport.

Hace años en una entrevista al campeonísimo José Vicente Eguzquiza,  le pregunté: ¿Conoces el secreto del éxito? ante su negativa, le contesté: “Lo primero es “saber hacer” y lo segundo, es “hacer saber”, ambos van asociados...”  la FEKM es muy consciente de ello y de la importancia que tienen los medios de comunicación, gracias a su apoyo, los practicantes, simpatizantes y el público en general, han podido conocer más de cerca lo que son los deportes de contacto. 

Por su soporte a su visibilidad, se entregaron los premios a la difusión a la Liga Sport TV, donde se emite el programa Kombat Arts. El premio lo recogió el director adjunto Carlos del Campo Colás. Por el Diario Marca, el premio lo recogió Juan Ignacio Gallardo Tomé. Como prensa especializada en artes marciales y deportes de contacto, el premio fue otorgado a Budo Internacional, publicación digital con más de dos millones de lectores. El premio fue recogido por su director y editor Alfredo Tucci.


El premio al reconocimiento deportivo recayó en Sandra Sánchez Jaime, la mejor karateka de la historia de España en la categoría de Kata, medalla de oro olímpica en Tokio en 2020. Ese mismo año entró  en el Libro Guinness de los Récords como la karateca con más medallas del mundo: 35 medallas. Debido a la gran cantidad de compromisos que tenía, lamentablemente no pudo estar en la gala pero envió un vídeo de agradecimiento, disculpándose por su ausencia. El premio, en su nombre, lo recogió José María de Dios Vidal, Director Técnico de la Real Federación Española de Karate y D.A.


El premio deporte y mujer recayó en Sarai Medina por su gran labor por fomentar la participación y la visibilidad de la mujer en el ThaiBoxing, además de sus logros deportivos y su gran trayectoria en esta modalidad; el premio lo entregó en representación de C.D.S. la ex-karateka Rosa Maria Ortega Pardo, Campeona del mundo, categoría senior.

El premio a la sostenibilidad a Ana Sordo, Vicepresidenta y miembro de la junta directiva de Asociación del deporte español por su labor ecológica con la bandera verde en el deporte.

El premio inclusión y diversidad fue para Seila Espinosa Alcalde por su labor de acercamiento del KickBoxing a las personas con discapacidad. El premio fue entregado por la campeonísima Coral Bistuer. Seila no pudo contener su emoción y lágrimas al recibir el galardón por parte de la olímpica, a la que admira profundamente.  


En una ocasión tan memorable como la gala del 25 aniversario, la FEKM rindió un merecido homenaje a tres reconocidos maestros, que de forma incansable han difundido y expandido las artes marciales y deportes de contacto en las Fuerzas armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Entregándoles EL Galardón de honor, reconociendo su ímproba labor al General de la Guardia Civil  Don Tomás García Gazapo, Teniente Coronel de infantería Don Juan José Robles Pérez y al director de la academia de la policía nacional de Ávila, Don José Luis Tejedor.


La FEKM también quiso rendir un homenaje a uno de los grandes pioneros en España del KickBoxing, Carlos Conde otorgándole la insignia olímpica por la gran labor que ha realizado durante años en este deporte.


 

Ernesto Hoost, leyenda viva de los deportes de contacto, apodado “Mr. Perfect”, campeón del mundo de KickBoxing en cuatro ocasiones, está considerado como uno de los mejores Kickboxers de todos los tiempos. En K-1 World GP ha pasado a los anales de la historia como uno de los tres mejores competidores de esta modalidad, por ello la FEKM le otorgó el merecido premio de leyenda.



Para ser ecuánimes en la adjudicación del premio al mejor Atleta del año en estos deportes, la FEKM realizó una encuesta para conocer de forma sencilla y rápida las preferencias del público, donde más de 27.000 personas votaron. Los tres atletas seleccionados fueron: Andrés Unzué: Plata en Campeonato del Mundo Ring Sport, Lara Fernández: Bronce en Mundial de Muay Thai y Kevin Koffi: Campeón del Mundo de Tatami Sport. ¿Quién mejor para comentar los reconocimientos y el resultado? pues Carlos Ramjanali, Presidente de WAKO Kickboxing PRO y Charissa Tynan, Directora General de IFMA.  El ganador fue Kevin quien emocionado, recibió el preciado galardón de manos de su ídolo Ernesto Hoost. Andrés Unzué y Lara Fernández recibieron el premio al mejor competidor del año.



Es obvio que el éxito de los últimos años de la FEKM se debe en gran medida al inestimable e incondicional apoyo de Alejandro Blanco, sin él, nada de esto hubiera sido posible, por ello la federación quiso rendirle un merecido homenaje entregándole el premio al compromiso, entregado por el presidente de la FEKM.

En muy pocas  ocasiones, se reúnen en un evento tantos campeones, entrenadores y federativos, no sólo de este deporte, sino también de otros. Es obvio que la unión de Federaciones funciona y como se comentó en la gala: “Solos se va más rápido, pero juntos llegaremos más lejos”…                                


                                                    LINK DE LA REVISTA







D. ALEJANDRO BLANCO, D. ALFREDO TUCCI  Y D. JESÚS EGUÍA


ERNESTO HOOST


JAVIER FREIRE Y EMILIO MARQUIEGUI


                                                                  CORAL BISTUER

                                                              

lunes, 27 de diciembre de 2021