lunes, 16 de mayo de 2022

25 aniversario de la FEKM

 


El 20 de marzo la federación española de Kingboxing y Thaiboxing  celebró su 25 aniversario en el C.O.E. en  una gala donde se entregaron diversos premios.  El evento comenzó con un pequeño discurso de su presidente Jesús Eguía, al que todos reconocen como el “gran motor” de dicho estamento. Gracias a su labor y al equipo que lo compone, el KickBoxing y ThaiBoxing están ocupando el reconocimiento y el puesto que merecen dentro de los deportes de contacto, no sólo a nivel nacional, también internacional, por ello, recibió de manos de Alejandro Blanco, presidente del C.O.E. una placa olímpica por su gestión.



La gala fue presentada por Ignacio Sánchez Usera  y Emilio Marquiegui, comentarista de boxeo y otros deportes en Marca, Gol, Dazn, Eurosport.

Hace años en una entrevista al campeonísimo José Vicente Eguzquiza,  le pregunté: ¿Conoces el secreto del éxito? ante su negativa, le contesté: “Lo primero es “saber hacer” y lo segundo, es “hacer saber”, ambos van asociados...”  la FEKM es muy consciente de ello y de la importancia que tienen los medios de comunicación, gracias a su apoyo, los practicantes, simpatizantes y el público en general, han podido conocer más de cerca lo que son los deportes de contacto. 

Por su soporte a su visibilidad, se entregaron los premios a la difusión a la Liga Sport TV, donde se emite el programa Kombat Arts. El premio lo recogió el director adjunto Carlos del Campo Colás. Por el Diario Marca, el premio lo recogió Juan Ignacio Gallardo Tomé. Como prensa especializada en artes marciales y deportes de contacto, el premio fue otorgado a Budo Internacional, publicación digital con más de dos millones de lectores. El premio fue recogido por su director y editor Alfredo Tucci.


El premio al reconocimiento deportivo recayó en Sandra Sánchez Jaime, la mejor karateka de la historia de España en la categoría de Kata, medalla de oro olímpica en Tokio en 2020. Ese mismo año entró  en el Libro Guinness de los Récords como la karateca con más medallas del mundo: 35 medallas. Debido a la gran cantidad de compromisos que tenía, lamentablemente no pudo estar en la gala pero envió un vídeo de agradecimiento, disculpándose por su ausencia. El premio, en su nombre, lo recogió José María de Dios Vidal, Director Técnico de la Real Federación Española de Karate y D.A.


El premio deporte y mujer recayó en Sarai Medina por su gran labor por fomentar la participación y la visibilidad de la mujer en el ThaiBoxing, además de sus logros deportivos y su gran trayectoria en esta modalidad; el premio lo entregó en representación de C.D.S. la ex-karateka Rosa Maria Ortega Pardo, Campeona del mundo, categoría senior.

El premio a la sostenibilidad a Ana Sordo, Vicepresidenta y miembro de la junta directiva de Asociación del deporte español por su labor ecológica con la bandera verde en el deporte.

El premio inclusión y diversidad fue para Seila Espinosa Alcalde por su labor de acercamiento del KickBoxing a las personas con discapacidad. El premio fue entregado por la campeonísima Coral Bistuer. Seila no pudo contener su emoción y lágrimas al recibir el galardón por parte de la olímpica, a la que admira profundamente.  


En una ocasión tan memorable como la gala del 25 aniversario, la FEKM rindió un merecido homenaje a tres reconocidos maestros, que de forma incansable han difundido y expandido las artes marciales y deportes de contacto en las Fuerzas armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Entregándoles EL Galardón de honor, reconociendo su ímproba labor al General de la Guardia Civil  Don Tomás García Gazapo, Teniente Coronel de infantería Don Juan José Robles Pérez y al director de la academia de la policía nacional de Ávila, Don José Luis Tejedor.


La FEKM también quiso rendir un homenaje a uno de los grandes pioneros en España del KickBoxing, Carlos Conde otorgándole la insignia olímpica por la gran labor que ha realizado durante años en este deporte.


 

Ernesto Hoost, leyenda viva de los deportes de contacto, apodado “Mr. Perfect”, campeón del mundo de KickBoxing en cuatro ocasiones, está considerado como uno de los mejores Kickboxers de todos los tiempos. En K-1 World GP ha pasado a los anales de la historia como uno de los tres mejores competidores de esta modalidad, por ello la FEKM le otorgó el merecido premio de leyenda.



Para ser ecuánimes en la adjudicación del premio al mejor Atleta del año en estos deportes, la FEKM realizó una encuesta para conocer de forma sencilla y rápida las preferencias del público, donde más de 27.000 personas votaron. Los tres atletas seleccionados fueron: Andrés Unzué: Plata en Campeonato del Mundo Ring Sport, Lara Fernández: Bronce en Mundial de Muay Thai y Kevin Koffi: Campeón del Mundo de Tatami Sport. ¿Quién mejor para comentar los reconocimientos y el resultado? pues Carlos Ramjanali, Presidente de WAKO Kickboxing PRO y Charissa Tynan, Directora General de IFMA.  El ganador fue Kevin quien emocionado, recibió el preciado galardón de manos de su ídolo Ernesto Hoost. Andrés Unzué y Lara Fernández recibieron el premio al mejor competidor del año.



Es obvio que el éxito de los últimos años de la FEKM se debe en gran medida al inestimable e incondicional apoyo de Alejandro Blanco, sin él, nada de esto hubiera sido posible, por ello la federación quiso rendirle un merecido homenaje entregándole el premio al compromiso, entregado por el presidente de la FEKM.

En muy pocas  ocasiones, se reúnen en un evento tantos campeones, entrenadores y federativos, no sólo de este deporte, sino también de otros. Es obvio que la unión de Federaciones funciona y como se comentó en la gala: “Solos se va más rápido, pero juntos llegaremos más lejos”…                                


                                                    LINK DE LA REVISTA







D. ALEJANDRO BLANCO, D. ALFREDO TUCCI  Y D. JESÚS EGUÍA


ERNESTO HOOST


JAVIER FREIRE Y EMILIO MARQUIEGUI


                                                                  CORAL BISTUER

                                                              

lunes, 27 de diciembre de 2021

jueves, 9 de diciembre de 2021

El control de la agresividad

 

                                                 EL CONTROL DE LA AGRESIVIDAD 


Mucha gente, incluyendo algunos practicantes, piensan que las artes marciales poten[1]cian la agresividad, cuando en realidad ocurre algo muy diferente: en realidad las artes marciales permiten controlar la agresividad.

Nos introducimos con este artículo en un terreno siempre delicado: el de la violencia, la agresividad y las artes marciales. Partimos de la base de que el ser humano, como animal que es, tiene instintos agresivos. La agresividad, al  igual que el amor o la sociabilidad, forma parte de la supervivencia biológica. Pero además es que vivimos en una sociedad altamente agresiva (competitiva, despersonalizada), donde las artes marciales pueden jugar un importan[1]te papel para canalizar la energía agresiva y transformarla en energía positiva para la comunidad.

El término agresividad hace referencia a un conjunto de patrones de actividad que pueden manifestarse con intensidad variable, incluyendo desde la pelea física hasta los gestos o expresiones verbales que aparecen en el curso de cualquier negociación. La palabra agresividad procede del latín, en el cual es sinónimo de acometividad. Implica provocación y ataque.



La agresividad no es de por sí negativa, es un instrumento más que en ciertas ocasiones puede resultar muy útil para evitar injusticias y para defenderse o defender a los demás. Pero para ello es indispensable aprender a controlarla, y la práctica marcial tal vez sea la vía óptima para lograrlo. Controlar la agresividad no significa anularla, sino ser capaz de dirigirla y de utilizarla en los momentos y situaciones idóneas. La agresividad es indispensable en la práctica marcial. Todo instructor de artes marciales que estudie atentamente a sus alumnos habrá observado a menudo un hecho bastante paradójico: ocurre que algunos alumnos muy técnicos, rápidos y eficaces durante el entrenamiento y en peleas informales con compañeros resultan luego bastante timoratos, ineficaces y asustadizos en combates de competición. Esto supone con frecuencia un auténtico quebradero de cabeza para numerosos instructores y entrenadores que no entienden cómo un chico tan eficaz en el gimnasio suele salir siempre derrotado del tatami o del ring. Esto ocurre por una carencia de agresividad que acarrea una inseguridad en el practicante. Como el lector habrá podido apreciar, a nivel marcial, la agresividad no es mala; si esta se controla. Además no siempre conduce a la violencia física; nuestro objetivo como artistas marciales es que esto no ocurra más que cuando sea imprescindible. Para empezar, el entrenamiento marcial constante logra que buena parte de la agresividad acumulada en el día a día la descarguemos periódicamente sobre un saco o un pao, en vez de hacerlo sobre familiares, amigos o desconocidos. La posibilidad de desfogarse, de quemar energías y lanzar puñetazos de manera inofensiva para nuestros semejantes evita que a menudo “explotemos” de manera incontrolada en los momentos más estresantes de la cotidianidad.



Pero no es sólo cuestión de “descargar energía”. En muchos gimnasios se aprende a respetar al compañero, a auto-controlarse para no hacer daño, a afrontar conflictos con tranquilidad y madurez. El aprendizaje marcial bien orientado no se limita a enseñar a combatir, va mucho más allá. La formación ética y cívica es una constante en la filosofía marcial. Se suele decir, con gran acierto, que el animal más agresivo es aquel que se siente acorralado. En muchos casos los individuos más agresivos son los que se sienten más inseguros. Esto les hace perder el control, y reaccionar a los conflictos con una violencia irracional. La práctica marcial aporta una
 


gran seguridad en uno mismo, y esto no sólo evita ser agredido, sino que sobre todo evita ser agresor. Para empezar, porque alguien que confía en sí mismo no necesita ir por ahí provocando a los demás para demostrar nada. Alguien que se sabe capaz de hacer mucho daño, no sólo tenderá a evitar la confrontación física, sino que en caso de que sea inevitable sabrá cómo controlar al adversario sin dañarle en exceso. El auto-control es de lo primero que se debe de enseñar a un alumno que va a dedicar parte de su tiempo a aprender junto a otras personas a pelear. En el entrenamiento diario debe reinar un gran respeto entre los practicantes, lo que exige un estricto control de la agresividad para que esta no degenere en enfrentamientos. Hay que crear un ambiente de camaradería y sustituir la competición interna por apoyo mutuo. Insistir en la autosuperación, no en la superación de los demás, y en la humildad (que no significa sumisión ni apocamiento) en vez de la altanería. La agresividad ha de quedarse en los golpes al saco o a los aparatos de entrenamiento. Contrariamente a lo que se piensa, el control de la agresividad resulta especialmente importante para un competidor. Tanto en un tatami como en un ring la deportividad y el respeto del adversario son siempre más valorados que la agresividad desatada. Si bien es cierto que en ciertas prácticas marciales, como los deportes de contacto, resulta imprescindible altas dosis de agresividad, no es menos cierto que la clave del triunfo deportivo está en el control de ésta. Ahí están los ejemplos de los competidores más apreciados en boxeo: Muhammad Alí, Ray Sugar Leonard, Pernell Whittaker, Evander Holyfield y Oscar de la Hoya. Todos excelentes boxeadores que siempre han sabido cuando hay que“guardar la cabeza bien fría” y cuando desatar una agresividad inteligente. Y es que en efecto, y esto es aplicable a la defensa personal, el comportamiento agresivo está muy relacionado con la descarga de adrenalina. Una hormona que prepara el cuerpo para el enfrentamiento, pero que si no se controla tiende a cegar la inteligencia y a desatar comportamientos de pánico e irreflexión. Para el combate real Bruce Lee recomendaba “la desesperación organizada”, es decir, ser capaz como de “encender y apagar” la agresividad según lo demande la situación. Así, en las distancias de combate larga y de suelo recomendaba guardar la calma para estudiar al adversario y moverse con inteligencia, mientras que en las distancias media y corta recomendaba descargar toda la agresividad. Evidentemente, esto es el fruto de años de entrenamiento, pero es a menudo lo que distingue a un gran maestro marcial. Por otro lado, en la calle, ser capaz de controlarse sin dejarse amedrentar por la agresividad del otro da una sensación de auto[1]confianza y superioridad que puede evitar gran parte de las peleas. Pero no siempre se puede eludir la violencia, y a veces no queda otra que defenderse y no dejarse pisar. En tal caso cuanto mejor podamos controlar nuestra agresividad, más posibilidades tendremos de evitar daños, tanto propios como ajenos, y de neutralizar el conflicto y si con algo se controla la agresividad es con la práctica continuada de las artes marciales y de combate.